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Oaxaca: Una bomba de tiempo

México. Maestros y organizaciones sociales piden la renuncia del gobernador. Hace cinco meses 1.3 millones de alumnos no reciben clases. Un camarógrafo de EE.UU. murió en un tiroteo.


Publicada 28 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Ataques. Miembros de la APPO lanzan un cohete artesanal contra hombres armados que dispararon a las barricadas instaladas a las afueras de la ciudad. Foto AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

Lo que empezó como una huelga de profesores el 22 de mayo de este año en el estado mexicano de Oaxaca en demandas salariales ha desembocado en una parálisis política, se ha convertido en lo que un editorial del diario español El País denomina “una insurrección social aderezada con guerrilla urbana”, la cual ha cobrado diez muertos y arruinado turística y comercialmente a buena parte de este estado.

Unas 250 mil personas están sitiadas por las barricadas. Ayer, en un nuevo enfrentamiento, un periodista de EE.UU. y un manifestante en choque armado. Se calcula que hubo siete heridos.

La crisis se agudizó luego de que, tras lograr la demanda salarial, los manifestantes de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, una asociación en la que participan más de 350 organizaciones civiles de base, iniciaron la campaña para remover al gobernador estatal, Ulises Ruiz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien se niega a dejar el cargo.

Los que se oponen a Ruiz lo acusan de haber llegado al poder mediante fraude electoral en 2004 y de haber reprimido violentamente a la disidencia, acusaciones que el gobernador rechaza.

En la huelga participan 70 mil profesores y los padres de 1,300,000 niños están desesperados, angustiados, con la inevitable pérdida de clases de sus hijos.

Enfrentamientos. Un auto arde durante un tiroteo ayer. Varias personas fueron heridas por supuestos pistoleros. Foto AP

Ante la prolongación del conflicto (cinco meses) la sociedad oaxaqueña tiene posiciones encontradas ante las exigencias de los huelguistas y las necesidades educativas de los estudiantes.

El paro afecta más a las familias pobres que carecen de recursos para llevar a sus hijos a colegios privados, que no están afectados por el paro. Hubo escándalo al conocerse que Flavio Sosa, el jefe más radical de la APPO lleva a sus hijos a un costoso centro de estudios privado.

Los miembros de la APPO se han tomado emisoras de radio, levantado barricadas en las zonas de la ciudad que controlan y el bloqueo de varios edificios públicos. Han realizado cinco lo que llaman mega-marchas de protesta. En total, tienen tomados unos 24 municipios en todo el estado.

Parte de los educadores determinaron el jueves regresar a las clases, después de cinco meses de huelga, pero la APPO mantiene su demanda de que renuncie el gobernador Ruiz.

Víctimas

Ayer un camarógrafo estadounidense, identificado como Will Bradley, y uno de los manifestantes murieron durante un choque armado entre grupos desconocidos y miembros de la APPO.

Se cree que Bradley pertenecía a la organización de medios independiente Indymedia.
Además de los dos muertos la APPO informó que en distintos lugares fueron heridas siete personas, entre ellas un fotógrafo del periódico mexicano Milenio.

Los disparos que mataron al periodista extranjero e hirieron al mexicano fueron efectuados por presuntos policías vestidos de civil contra miembros de la APPO que estaban resguardando una barricada.

Aunque el Gobierno ha manifestado que busca una salida negociada al conflicto y asegura que una intervención de la fuerza pública sería un último recurso, los dirigentes de dos grupos guerrilleros, Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP) y el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MRLCB) advirtieron desde la clandestinidad que entrarán en acción “si el Ejército y las diversas corporaciones policíacas entran en Oaxaca a desalojar a maestros y ciudadanos”.

Fox ha prometido que antes de que concluya su administración, el 30 de noviembre, el caso será resuelto. Sin embargo, con la amenaza de grupos armados, la mecha encendida está cerca del barril de pólvora. <agencias>


Los niños reciben las clases de forma clandestina

Reportero. El camarógrafo estadounidense, identificado como Will Bradley, es atendido lluego de recibir un balazó en el pecho. Foto AP

En varios poblados, niños y profesores se reúnen en casas secretas para dar clases. Muchas veces tienen que reunirse en forma semiclandestina para evitar acciones violentas del sindicato de educadores.

Un sector importante de los padres veía con irritación que iban pasando los meses sin que sus hijos pudieran ir a la escuela, por lo que todo el día estaban holgazaneando. Hasta que se organizaron y empezaron a idear la manera de que los niños no perdieran más tiempo.

En una reunión de alcaldes nació la idea de que se buscara la manera de que los menores volvieran a tomar clases, ya fuera en casas particulares o en dependencias municipales. Apenas el 10% de las 14,000 escuelas están abiertas.

“Atendemos a 28 niños de la escuela primaria Revolución, y a 31 de secundaria”, explica la profesora Rosita Galán.

“El otro día dijeron por la radio que en los lugares donde maestros disidentes y padres abrieran escuelas, la APPO iba a acudir para cerrarlas y acabar con los traidores”, cuenta la maestra con cierto temor.

Las emisoras de radio controladas por la APPO piden que los padres no envíen a sus hijos a estas escuelas informales. Padres y profesores no ocultan el temor a ser atacados por los huelguistas, como ya ha sucedido. “Tenemos miedo de que lleguen los de la APPO, los padres nos turnamos para dar cierta protección”, dice Sergio Castellanos. “No estamos a favor de ninguno, sólo queremos que los niños reciban educación”, añade.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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